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lunes, 4 de marzo de 2013


G. Psicopedagógico 

 Los padres y los hijos 'dictadores'

Cualquier hijo se puede convertir en un pequeño dictador o déspota, ya que a veces extorsiona, amenaza, se burla, golpea, grita, para hacer su voluntad, sin compadecerse o sentirse mal. Estamos educando a todos igual, pero “sale” uno que nos da más problemas que el resto. El inicio de esta situación puede comenzar antes de nacer, y, sobre todo, en los primeros meses de vida.

Al niño o niña se le puede etiquetar como “muy buscado, deseado o esperado”, como providencial, como regalo de Dios, con lo que se le eleva antes de nacer. A veces los padres son mayores. Otros desde el principio le consideran como superdotado, o le ponen cartel de “muy inquieto”...

Las observaciones a tener en cuenta para cambiar inmediatamente el comportamiento de los padres y/o consultar al experto son: ¿Impone sistemáticamente su voluntad?, ¿provoca escenas en público para lograr algo?, ¿es su comportamiento distinto con los padres que con otras personas?, ¿se da absentismo o conflictividad escolar?, ¿temen los padres que negarle algo traumatizará al hijo o hija?, ¿se le concede una libertad o un poder que no sabe cómo gestionarlo?, ¿tiene miedos?, ¿humilla a los padres en público o a solas?.

Este personaje de dictador o déspota puede invalidar tanto al hijo/alumno, como a los padres. ¿Qué pueden hacer los padres? Suprimir las lamentaciones o quejas y proponerse cambiar. Saber establecer límites y mantenerlos como pareja y como miembros de la familia. Pocas normas, pero claras y concretas, definidas y explicadas, exigibles y exigidas sin concesiones. Abstenerse de protegerlos con ciertos falsos derechos o miedo a traumatismos. Inculcar sentimientos morales, a base de lecturas de cuentos elegidos, de historietas elaboradas, de ejemplos o metáforas conocidos por él o ella.

La psicomotricidad vivenciada impartida por especialistas, ayuda. La estimulación sin límites no es correcta. Los medios audiovisuales, la televisión, los juegos, estimulan, pero hay que “racionarlos”. Hay que evitar crear “autistas” y egocéntricos, desconocedores de lo que pasa a su alrededor y de sus normas, pensando que todo está a su servicio.

Es muy eficaz el Método TERAC: Trato Educativo (siempre con finalidad formativa), Relacional (sin perder el contacto), Asociativo (formando un todo con el hijo o hija pero sin amiguismos, compadreos y cesiones esenciales), Contextualizado (crear ambientes educativos, relajantes, evitando los nocivos).
El desarrollo de la Inteligencia emocional y ética ayudará a dominar las emociones destructivas y a potenciar las constructivas. El castigo ha de suponer una retirada de privilegios, no quitar aspectos fundamentales en su formación integral. Hay que evitar la sobreprotección pero potenciar el tiempo en familia. 

En la web de AGENDA DE ISA, encontraréis múltiples ofertas  de planes en familia y en el apartado de G. Psicopedagógico artículos de interés.

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